¿Quién no ha temblado alguna vez, sin motivo, al ir a tocar un objeto en apariencia banal? ¿Quién no ha sentido un escalofrío irracional al contemplar un artefacto cotidiano? Es posible que hayan acumulado energía negativa, el eco de alguna presencia espectral, o que hayan servido como receptáculo de una maldición. Quizás, sencillamente, no debieran estar en este mundo, tal vez su mera presencia sea una aberración en este plano de existencia. Independientemente del motivo, los objetos malditos están ahí, esperando al incauto que los tome entre sus manos. Pueden mostrarse seductores o repugnantes, terribles o banales, pero, tarde o temprano, su naturaleza maligna se manifiesta. Entonces, ya es demasiado tarde.

En esta antología compilada y coordinada por Sergio Macías y Pedro Escudero Zumel, catorce autores nos presentan otras tantas historias, un abanico inquietante que hará que no vuelvas a mirar a tu alrededor de la misma manera. Son las siguientes:

Ángel oscuro, de Ana Morán Infiesta
Cuando el destino nos alcance, de José Ignacio Becerril Polo
El hedonista, de Fernando Lafuente
El secreto del abuelo, de Carlos L. Hernando
En otra vida, de Sergio Macías García
La brújula, de José María Pérez Hernández
La llamada del mal, de Luis Ager Alcaraz
Percha burlona, de Roberto Malo
Perdedor, de José Francisco Solís
Podrá meter sus sueños dentro, de Diana Muñiz
Quiero ser, de Juan José Hidalgo Díaz
Sin salirse de la raya, de José Manuel Fernández Aguilera
Te daría mi alma, de Virginia Pérez de la Puente
Y la puta hizo sonar la flauta… por casualidad, de Carolina Pastor Jordá

La antología cuenta, además, con un prólogo de Santiago Eximeno.